La rocambolesca desaparición de la Coupe de France'79
Brazalete79 | O cómo uno de los hurtos más bizarros de la historia del fútbol fue provocado por la incansable lucha obrera de un sindicato.
Nantes, 9 de agosto de 1979. Una vitrina amanece vacía en la ciudad deportiva. Ni el guardia ni su pastor alemán han visto nada. Pero la Coupe de France recién conquistada se ha esfumado en plena noche. No ha sido obra de un coleccionista ni un ladrón profesional, sino de cuatro trabajadores en paro, vestidos como si fueran del IRA.
Detrás del secuestro más disparatado de la historia del fútbol francés hay una cuenca siderúrgica al borde del colapso, un sindicato dispuesto a todo con tal de salir en el telediario, y un precedente insólito: los obreros ya habían detenido una etapa del Tour de Francia. La Copa de Francia era solo el siguiente golpe de efecto. Uno que acabaría con el trofeo expuesto en el mercado de una gris localidad alsaciana, entre puestos de fruta y verdura, mientras camioneros y ancianas se hacían fotos con él como si se tratara de un rescate millonario.
Este Brazalete, grabado en directo en San Mamés junto al actor Lander Otaola durante el Festival Letras y Fútbol de la Athletic Club Fundazioa, reconstruye los siete días que separaron el robo de la copa y su devolución: una historia de lucha obrera, humor costumbrista y una honestidad brutal. Porque, como confesarían después los propios secuestradores, cuidaron con esmero la copa. Tanto, que ni siquiera bebieron de ella.



