El Mundial de Trumpfantino: estábamos avisados
Sombras01 | Hoy comienza el Big Mac de las Copas del Mundo: tamaño gigantesco y aspecto apetecible... pero con ingredientes tóxicos procesados por una industria abominable.
Estabamos absolutamente avisados. Sabíamos que podía pasar. Temíamos que iba a suceder. Nadie se puede hacer el sorprendido ahora. Tenemos la Copa del Mundo que Trumpfantino ha diseñado, para mayor gloria de ‘Big Donald’ y mayores ingresos para ‘Bad Gianni’.
Mi primera sospecha de que la conexión entre ambos mandatarios iba más allá de la habitual cortesía entre peces gordos del poder internacional ocurrió el 26 de enero de 2025. Lo sé porque escribí sobre ello en esta misma News de Brazalete.
Aquel texto -y perdón por la doble autocita, primero con el vídeo del DQPV y ahora con esto- arrancaba así:
“¡Qué honor, qué privilegio! En su discurso de proclamación el presidente Donald J. Trump mencionó a la FIFA y me mencionó a mí mismo”. Gianni Infantino subía a sus redes un video completamente eufórico -y exageradamente complacido- tras las alusiones del nuevo/antiguo presidente norteamericano al principal organismo del soccer mundial. Más allá del guiño a su ego -que, al parecer, encantó a Infantino-, el dirigente suizo no pudo ni quiso disimular su cercanía con Trump.
Desde entonces estos dos tortolitos nos han dado sobradas pistas de lo que estaban tramando. Se les ha visto flirtear en el Despacho Oval: quizá las escenas más tórridas que se han vivido allí desde la beca de Monica Lewinski durante la presidencia de Bill Clinton. Han viajado juntos en lunas de miel de lo más peculiares, siempre con el mismo reparto de roles: Trump como macho alfa mientras Infantino -invitado a una mesa a la que ni él sabe cómo ha llegado- muestra su excitación adolescente y solo se preocupa por documentarlo en su Instagram. Pasó en la firma de los acuerdos de Egipto, pasó en la gira trumpiana por el Golfo y pasó en la Board of Peace, en la que Gianni no dudó en ponerse la gorra roja del MAGA.
Y, para los más obtusos, la parejita se ha repartido elogios mutuos como si acabara de conocerse. Obviamente el momento de mayor vergüenza tuvo lugar en el Kennedy Center -posteriormente Trump Kennedy Center- durante el sorteo de la Copa del Mundo. La entrega del inesperado ‘FIFA Peace Prize’ marcará durante décadas el listón de la peor manera de entender la relación entre el fútbol y los poderes que le acosan.
Ahora ya es tarde. Quedan horas para que eche el balón a rodar. Como cada cuatro años deseamos que arranque el Mundial; pero esta vez casi lo necesitamos.
Ahora ya es tarde. Quedan horas para que eche el balón a rodar. Como cada cuatro años deseamos que arranque el Mundial; pero esta vez casi lo necesitamos. Solo así podremos olvidar los beneficios milmillonarios de la FIFA, el lacayismo de Infantino, las políticas de Trump, las entradas prohibitivas, el árbitro que no pitará por ser somalí, selecciones cacheadas, jugadores interrogados, Irán viajando, jugando y volviendo a viajar en el día. El chicle del fútbol, manoseado y estirado hasta pervertir su sabor original.
Nos lo venden como el Mundial más grande. Quizá solo sea el más excesivo. Algo así como la Big Mac de las Copas del Mundo: de tamaño gigantesco y aspecto apetecible... pero con ingredientes tóxicos procesados por una industria abominable.





