Cocodrilos, puros con cocaína y el míster que batió un récord sobre el césped
La historia de Harry Lowe va mucho más allá del principal motivo por el que se le recuerda en Donostia: ser el futbolista de mayor edad en haber jugado nunca un partido de LaLiga.
Tom Wardle es un historiador británico interesado en las peripecias de diferentes entrenadores. Su compañero Jordan Thomas parece especialmente enfocado en el fútbol español. Los dos cuentan con interesantes proyectos en Substack. Y ahora nos brindan uno de sus artículos, sobre las andanzas de Harry Lowe: entrenador, masajista y el jugador más veterano de Primera… aunque cinco años más joven de lo que suelen repetir las enciclopedias. Gracias a ambos por vuestra investigación, Tom y Jordan, y por brindársela a la comunidad de Brazalete.
A principios de la década de 1910, Harry Lowe comenzaba su carrera en su ciudad natal, Northwich. Después pasaría por el Brighton hasta que en 1915 el defensa central se enfundó la camiseta del Tottenham Hotspur. Lo hizo en torneos de guerra, aprovechando los permisos militares que le correspondían como miembro del recién creado Tank Corps. En 1926 dejaría los Spurs tras haber disputado 65 partidos, principalmente con el equipo reserva.

Mientras Lowe se preparaba para colgar las botas, el fútbol español crecía rápidamente en popularidad año tras año, con un sistema de liga nacional finalmente establecido en 1928. En 1930, Lowe desembarcó en San Sebastián, donde había sido nombrado entrenador de la Real Sociedad. Los clubes españoles buscaban a exjugadores profesionales ingleses -incluidos aquellos sin experiencia en los banquillos, como Lowe- para traer las últimas innovaciones y seguir mejorando el juego.
La Real no era en absoluto uno de los grandes de La Liga, pero superó de forma impresionante las expectativas de la mayoría en la temporada de debut de Lowe. Tras una goleada por 6-1 a manos del Athletic Club en el segundo partido, la Real encadenó una racha de ocho victorias en 9 encuentros, lo que les permitió liderar la tabla hasta marzo.
El rendimiento del equipo de Lowe se desinfló en el momento clave. La Real Sociedad se quedó sin el título por su peor diferencia de goles tanto con el Athletic como con el Racing de Santander, entrenados respectivamente por los también británicos Pentland y Firth. Ese tercer puesto sería el mejor resultado de la Real hasta 1979.
Solo unos días después del final del campeonato en abril de 1931, los españoles inauguraron una nueva era republicana, y el rey Alfonso XIII, quien había concedido el patronazgo “Real” a la Real Sociedad, huyó al exilio. La Real pasó entonces a ser conocida como Donostia FC, usando el nombre vasco de San Sebastián.
En las temporadas siguientes, el Donostia FC nunca logró replicar la forma mostrada en la primera campaña de Lowe. Tanto en 1931-32 como en 1932-33, Donostia terminó a solo tres puntos del último clasificado.
A mediados de enero de 1934, el Diario AS publicó un reportaje explorando cómo el Donostia había comenzado la temporada con la esperanza de evitar el descenso, aspirando como mucho a estar en el grupo perseguidor, pero que ahora lideraba la clasificación a mitad de campeonato. El periodista elogió al ‘joven’, ‘enérgico’, ‘serio’ y ‘con conocimientos’ entrenador y masajista, Mister Lowe1. La admiración debió pesar sobre los hombres de Lowe, que solo ganaron dos partidos más, cayendo hasta un decepcionante quinto puesto.
En esta nueva era profesional, el Donostia tuvo dificultades para competir financieramente con otros equipos y pilares del equipo de Lowe, como Marculeta y Urtizberea, abandonaron Atocha para fichar por clubes rivales.
La apuesta récord
Solo un año después de liderar La Liga, el Donostia se encontraba ahora en puestos de descenso, luchando por mantener la categoría. El equipo de Lowe comenzó a mostrar todas las señas de un conjunto condenado: demasiado vulnerable atrás y sin un goleador constante en ataque.
Cada vez más desesperado, Harry Lowe tomó una de las decisiones más audaces de la historia del fútbol: incluirse a sí mismo, el entrenador, en el once titular.
En marzo de 1935, con el tiempo agotándose y cada vez más desesperado, Harry Lowe tomó una de las decisiones más audaces de la historia del fútbol: incluirse a sí mismo, el entrenador, en el once titular.
Lowe, entonces de 43 años, se eligió para jugar como interior derecho, pese a haber jugado exclusivamente como defensa central durante su carrera en Inglaterra. “Para que los profesionales que debían jugar en ese puesto se mueran de vergüenza”, criticó El Heraldo de Madrid2.
Los donostiarras viajaron para enfrentarse al Valencia, equipo de mitad de tabla. El atrevido plan de Lowe se desmoronó de inmediato, al verse 2-0 abajo tras 20 minutos. Con 6-0 en el minuto 78, Mister Lowe filtró un pase a Manuel Olivares, que marcó. Una asistencia podría haber justificado su autoelección, pero la goleada por 7-1 no calmó ningún temor de descenso.


Al jugar ese día en Mestalla, Harry Lowe se convirtió en el jugador más veterano en la historia de La Liga, con 43 años y 78 días. Este récord aún no ha sido superado en los 91 años posteriores.
Se ha informado ampliamente, de forma errónea, que Lowe era considerablemente mayor, al haber nacido el 10 de agosto de 1886, pero esa información correspondía en realidad a otra persona. El investigador del Tottenham Steve Griggs determinó que Harry Lowe había nacido en realidad el 5 de enero de 1892, como Horace Blackhurst en Northwich, Cheshire, aunque fue adoptado por la familia Lowe.
Otro récord establecido ese día fue la mayor diferencia de edad entre compañeros de equipo. La temporada anterior, Lowe había hecho debutar a Pedro Irastorza, de 15 años, 26 años y 107 días más joven que él. El joven de 17 años y el de 43 se alinearon juntos contra el Valencia.
La versión más popular sostiene que Lowe simplemente se alineó por una lesión de última hora en una época en la que no existían sustitutos desplazados con el equipo. Sin embargo, el plan de Lowe había sido concebido con antelación. Incluso antes del partido previo contra el Betis, la prensa ya había hablado de su intención de jugar debido a su descontento con el rendimiento de Ramón Insausti3.
La apuesta de Lowe salió mal y debió arrebatar cualquier atisbo de confianza al equipo. Los txuri-urdin perdieron los cinco partidos restantes de aquella temporada, lo que provocó el primer descenso del club desde la máxima categoría.
Años finales
Con su contrato finalizado, el CD Español (actual RCD Espanyol) recurrió a Lowe en el verano de 1935. Lowe llevó consigo a Barcelona desde Gran Bretaña a dos jugadores: Roy Clipson y el futuro internacional galés George Green.
En el primer partido de liga de Lowe con los pericos, vencieron a su rival ciudadano, el FC Barcelona, por 1-0. Este también sería el último partido de Lowe, ya que regresó urgentemente a Inglaterra por motivos familiares en noviembre de 1935.
Lowe no estaba dispuesto a asentarse todavía. Un amistoso entre el Islington Corinthians y el equipo olímpico chino en 1936 dio lugar a planes para que el equipo amateur realizara una gira mundial. Tras su experiencia en el extranjero, Lowe fue elegido para entrenar a los mejores amateurs de Londres en esta aventura.
Entre octubre de 1937 y mayo de 1938, el Islington Corinthians jugó 95 partidos, recorriendo Países Bajos, Suiza, Egipto, India, Singapur, Malasia, Vietnam, China, Estados Unidos y finalmente Canadá. De la gira surgieron anécdotas sorprendentes, desde verse obligados a nadar a través de ríos infestados de cocodrilos hasta fumar sin saberlo puros mezclados con cocaína45.
Tras las peripecias por el mundo, la normalidad finalmente llamó a la puerta de Lowe, que regresó a su querido Spurs en 1938. Fue nombrado asistente del entrenador Peter McWilliam, quien había sido su técnico en su etapa como jugador en el norte de Londres. Una vez más, su etapa en el Tottenham se vio interrumpida por el estallido de una guerra mundial.
En 1958, se casó por primera vez, indicando como profesión “contable”. Ocho años después, durante el Mundial de 1966, Harry Blackhurst Lowe falleció en su ciudad adoptiva de Londres.
Hoy, Lowe es conocido principalmente por su aparición récord como jugador a los 43 años (no 48). Quizá habría sido recordado de forma más amplia si hubiera llevado a la Real Sociedad a su primer título en 1931. Aunque se sabe poco sobre Lowe como persona, podemos intuir su carácter audaz: alguien con orígenes humildes como huérfano, que combatió en el Tank Corps, que confiaba claramente en sus propias capacidades como jugador y que recorrió el mundo como un auténtico evangelista del fútbol.
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AS, 15/01/1934: “Gracias a que aquí, el entrenador, un joven, enérgico, capitán que fué de los "spurs" de Totenhamp [Tottenham], un Harry Lowe serio y enterado, además de "traineur" inteligente, es masajista habilísimo”.
El Heraldo de Madrid, 21/03/1935
La Voz de Navarra, 16/03/1935: “Míster Lowe está dispuesto a ocupar el puesto de interior derecha, porque Insausti no rinde en estos momentos el juego que cabía esperar de él”.
Véase también: Around the World in 95 Games: The Amazing Story of Islington Corinthians 1937-38 World Tour, de Rob Cavallini











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