Banderas de nuestros padres
Sombras04 | La selección de Bosnia y Herzegovina se enfrenta hoy a una de las anfitrionas, Estados Unidos, envuelta en un debate sobre la bandera que exhibe la mayoría de sus hinchas.
La selección de Bosnia y Herzegovina reta hoy a uno de los combinados anfitriones, Estados Unidos. Lo hace envuelto en una diversidad permanente, entre sus minorías bosniaca (mayoritaria), serbia y croata. Simbólico es el caso de la portería, puesto en el que el seleccionador, Sergej Barbarez, ha contemplado a un jugador de cada comunidad: la citación iba a estar compuesta por los croatas Martin Zlomislić y Nikola Vasilj -el titular-, así como el bosniaco Osman Hadžikić. Pero la lesión de este último ha motivado la entrada del serbobosnio Mladen Jurkas.
En el resto de las demarcaciones predomina ampliamente el sector bosniaco en una citación marcada por la enorme disparidad de procedencias: futbolistas nacidos en 10 países diferentes (Bosnia, Serbia, Croacia, Eslovenia, Austria, Suiza, Alemania, Dinamarca, Suecia y Estados Unidos) y activos hasta en 16 ligas distintas. Entre ellas, la propia liga bosnia, representada por un único jugador, precisamente el llegado a última hora Jurkas. Si él pertenece a la minoría serbobosnia también lo es el club en el que actúa, el Borac Banja Luka. Se trata del conjunto más representativo de la República Srpska, reacia al control de Sarajevo y protagonista de tensiones secesionistas.



Ya sabemos que en los Balcanes la historia nunca es pasado, y los símbolos están ahí para recordárnoslo. No sorprende, por tanto, la dualidad de banderas en uso por parte de la comunidad bosnia durante este Mundial con tanta preponderancia de símbolos nacionales. La FIFA ha querido subir el volumen del nacionalismo banal de la Copa del Mundo, pero en la antigua Yugoslavia esa es una cuestión espinosa. Comenzando por los aficionados bosnios, muchos de los cuales animan a su selección exhibiendo una bandera distinta a la oficialmente adoptada por su estado.
Un fenómeno que ya venía apuntándose al menos desde los festejos por la clasificación en abril.
Resulta que en su larga trayectoria como diplomático, a Carlos Westendorp (Madrid, 1937) le tocó administrar el rompecabezas de Bosnia y Herzegovina tras la guerra de los Balcanes. “El estado bosnio apenas funcionaba, por lo que tuve
que hacerme cargo de una especie de protectorado”, me dijo en 2014. Bosnia y Herzegovina (BiH) era la única república balcánica compuesta por tres comunidades diferentes: bosníacos (musulmanes), serbios (ortodoxos) y croatas (católicos). Una pequeña Yugoslavia tras la desaparición de la grande.
Uno de los retos que afrontó Westendorp fue gestionar un estado compuesto por comunidades que venían de hacerse la guerra: “un país por construir”. Y en esas llegaron los JJOO de invierno de 1998. Y había que decidir qué bandera representaba a toda BiH.
“La bandera la tuve que decidir en unas pocas horas. Estaban a punto de comenzar los JJOO de Nagano y al final opté por este diseño”, me dijo Westendorp. Azul y amarillo de reminiscencias europeístas: “No tenía ni idea de qué era eso del Pantone”, bromeaba. No le presentaron muchas alternativas.
Entre ellas se contaba la diseñada por el pintor y diseñador Mladen Kolobarić. Director artístico de los Juegos Olímpicos invernales de Sarajevo’84, Kolobarić fue el responsable de proveer a la comisión Westendorp de una enseña que superase las divisiones internas entre tres colectivos que venían de protagonizar una guerra pocos años antes. Para ello se acuñó una nueva bandera, dejando atrás la implementada con el arranque del conflicto en 1992: un paño blanco con un escudo azul conteniendo seis lirios amarillos y una diagonal blanca. Era una bandera inspirada en la usada por los reyes bosnios de la Edad Media.
Con el diseño de Kolobarić compitió el nuevo -y endeble- estado bosnio en otros Juegos Olímpicos de invierno, los de 1998. Solo habían pasado 14 años desde la gran fiesta de Sarajevo’84 -quizá la última gran cita del estado yugoslavo antes de las guerras y la desintegración-, pero todo había cambiado.
La bandera elegida por Westendorp también encabezaría el debut mundialista de la selección bosnia, en Brasil 2014. Sin embargo, para su segunda cita en una Copa del Mundo el apoyo popular al diseño de Kolobarić se ha esfumado. La vieja bandera de los lirios, atesorada durante estas tres décadas por la minoría bosniaca como su símbolo étnico, ha vuelto a aflorar en un revival muy poderoso.
Como explica un usuario bosniaco de reddit
La razón por la que usamos la bandera de la República de Bosnia-Herzegovina es porque durante más de 25 años usamos la bandera nacional actual con la esperanza de que uniera a todos los grupos étnicos y, en cambio, fuimos ridiculizados y burlados por los serbios y croatas de nuestro país, que consideran que la mera existencia de Bosnia y Herzegovina una especie de provocación. Así que volvimos a las raíces. Nos hemos cansado de tratar de acomodarlos durante décadas sin ningún resultado.
Aquellos que odian al país seguirán odiándolo sin importar qué bandera se muestre o se utilice.
Un revival que responde al ya conocido efecto Streisand: buscando desviar la atención sobre un tema se acaba provocado todo lo contrario. Parece que todo partió de una decisión de la federación de fútbol.
Mirando hace algunos años, la bandera “neutral” era muy dominante sobre la antigua porque los bosnios la respaldaban, en la Copa del Mundo 2014 la nueva bandera estaba por todas partes, todo era azul y amarillo... sin embargo, los serbios y croatas no la usaron en absoluto...
Hace un par de años, la Asociación de Fútbol de Bosnia y Herzegovina intentó prohibir todas las banderas que no son oficiales cuando el equipo nacional está jugando - efectivamente solo prohibiría la vieja bandera con los lirios bosnios porque no había otra bandera allí de todos modos
Esto causó un efecto Streisand y los fanáticos comenzaron activamente a respaldar la Vieja Bandera mucho más que nunca, también al ver que los bosnios son los únicos que ondean la nueva bandera, ¿por qué molestarse cuando otros no la aceptan... solo usa la que más te gusta?
Los fans incluso están coreando una canción que se traduce como “el olor de los lirios se está extendiendo por el campo”
La consecuencia de todo ello es que una notable mayoría de los aficionados que animan a Bosnia y Herzegovina ondean una bandera que no es la oficial del país, y que tampoco representa a los futbolistas procedentes de las minorías serbia o croata.
Aunque ciertamente no es nada habitual ver a miembros de las minorías serbia o croata animando a la selección bosnia, los pocos que lo hacen y exhiben sus símbolos étnicos no son bienvenidos por la mayoría bosníaca. Para ejemplo, el encontronazo sufrido por un serbobosnio durante el partido contra Catar. Su delito: acudir con una camiseta de Bosnia y una bandera serbia. Una bandera que no solo representa las veleidades secesionistas de la República Sprska sino que contiene el recuerdo de la Guerra de Bosnia. Como la matanza de Srebrenica, una de las peores masacres en suelo europeo después de la Segunda Guerra Mundial.
Bosnia y Herzegovina, como cada una de las antiguas repúblicas federadas en la Yugoslavia socialista, contó con su propia enseña durante la segunda parte del siglo XX: un diseño deliberadamente aséptico en matices étnicos, con fondo rojo y cuadrante con la bandera yugoslava. Sin embargo, antes de esa propuesta se manejaron otras ideas que no terminaron cuajando. Ojo especialmente al diseño de 1946.



Como se ve, la cuestión de las banderas es más vieja que el hilo negro en ese multiétnico y atribulado rincón de los Balcanes llamado Bosnia y Herzegovina.













Genial documento sobre la vexilología bosnia y yugoslava, mis respetos