Ascenso y caída del Gallego Ríos Seoane (II)
Brazalete78 | O cómo el expresidente de Deportivo Español logró salirse con la suya sin rendir cuentas ante la Justicia por sus actos.
Buenos Aires, 22 de septiembre de 2015. En una residencia bonaerense, un anciano con trastorno bipolar fallece por causas naturales. La justicia nunca lo declaró demente. Tampoco lo condenó jamás. Se lleva a la tumba estafas, fraudes, calumnias y una instigación a un homicidio que nadie pagó. Se llamaba Francisco Ríos Seoane, y hasta para morir encontró la manera de salirse con la suya.
Antes de llegar hasta ahí, el Gallego intentó vender su club a Mauricio Macri en una cena de machos alfa, se peleó con veintisiete mil socios que le plantaron cara, y vio cómo un opositor terminó ardiendo en su propio bar. Cuando la policía por fin fue a buscarlo, huyó en una lancha rumbo a Uruguay con un maletín lleno de dólares. Ni la cárcel logró detenerlo: desde su celda, seguiría manejando negocios como si fuera su despacho.
Este es el segundo y último capítulo de la historia de un hombre que hundió al mismo Deportivo Español que había hecho grande. Que convirtió la impunidad en un estilo de vida. Y que dejó tras de sí una huelga del fútbol argentino, dos quiebras y un estadio fantasmal con matojos en lugar de césped.
Descubre cómo termina la leyenda de Ríos Seoane. O, en realidad, cómo nunca termina del todo.



