Ascenso y caída del Gallego Ríos Seoane (I)
Brazalete77 | O cómo un emigrante gallego pasó a ser conocido como el Vito Corleone de Buenos Aires y entendió el fútbol como poder absoluto.
Buenos Aires, 20 de julio de 1994. Un hombre entra en un bar de Bajo Flores, pide un sándwich de jamón y queso y una Coca Cola, y espera. Cuando el dueño le da la espalda, saca un bidón de combustible y lo convierte en una hoguera humana. Antes de morir, la víctima solo pronuncia dos palabras: “el gallego”. Y en la Argentina de los 90, todo el mundo sabe de qué gallego habla.
Francisco Ríos Seoane había llegado a Buenos Aires escondido en la bodega de un barco, entre maletas y ratas. Décadas después era dueño de medio circuito gastronómico de la ciudad, presidente del Deportivo Español y un hombre capaz de ofrecer seis millones de dólares por Maradona sin que nadie supiera de dónde salía el dinero. Le llamaban el Vito Corleone de Buenos Aires. No era una metáfora inocente.
Este es el primer capítulo de una historia en dos partes sobre el ascenso de un emigrante gallego que llegó a codearse con dictadores, embajadores y presidentes de la AFA, y que confundió el fútbol con el poder absoluto. Todavía no ha llegado el bidón de combustible, pero ya se huele. Bienvenidos al Ríos Seoane que todo el mundo en Argentina conoce y casi nadie en España recuerda.



